Tensión en garganta, cuello y hombros. Dolor de estómago, dolores de cabeza, dificultad para dormir.
«No puedo dejar de darle vueltas a todo.»
«Mi cabeza no descansa, siempre estoy anticipando problemas.»
«Imagino lo peor aunque no haya motivos.»
«Me despierto en la noche pensando en lo que puede salir mal.»
La preocupación es normal, pero cuando se vuelve constante y sin descanso, consume energía y claridad. La mente salta de un tema a otro imaginando el peor escenario.
Puedes preguntarte: ¿Qué pasaría si lo peor que imagino realmente ocurriera? ¿Podría manejarlo? Existen herramientas concretas para calmar la mente, relajar el cuerpo y romper el círculo de preocupación constante.