Falta de energía, apatía general, mirada perdida, postura encorvada, vacío en el pecho.
«Siento que nada tiene sentido.»
«No me ilusiona el futuro; no veo motivos para planear nada.»
«Aunque esté rodeado de gente, me siento solo/a y desconectado/a.»
«Antes disfrutaba cosas que me gustaban y ahora ya no me producen nada.»
Sentirse vacío no es lo mismo que tener un mal día. Es una experiencia persistente donde los planes pierden sentido y las relaciones se sienten lejanas. A veces aparece después de un duelo, otras veces sin razón clara.
Puedes preguntarte:
¿Qué dejé de hacer que antes me hacía sentir vivx? ¿A qué he renunciado sin darme cuenta?
Existen formas concretas de recuperar interés, energía y sentido. Si no puedes solo, sola, pedir ayuda es el primer paso.