Palpitaciones intensas, dificultad para respirar, sudor frío, temblores, mareo, opresión en el pecho.
«De golpe siento que me voy a morir.»
«Se me acelera el corazón y me falta el aire.»
«Me tiemblan las manos y me mareo.»
«Tengo una sensación de irrealidad, como si todo fuera una película.»
Un ataque de pánico es una ola de miedo muy intensa que estalla súbitamente. Aunque es aterrador, el episodio en sí no es peligroso: es la respuesta extrema del cuerpo a una alarma interna desregulada.
En el momento:
respirar lento (inhala 4, sostén 2, exhala 6-8).
Recordar que aunque sea terrorífico, pasará. Buscar apoyo. Con ayuda profesional, la frecuencia e intensidad suele reducirse.
Puedes preguntarte:
¿Qué amenaza percibe mi cuerpo que mi mente no está viendo? ¿De qué me está protegiendo este miedo extremo?