Aceleración cardíaca, inquietud motora constante, insomnio, sensación de exceso de energía.
«Duermo muy poco y aun así me siento lleno de energía.»
«Siento que puedo con todo, incluso más de lo normal.»
«Hago planes sin medir las consecuencias.»
«Hablo muy rápido y salto de un tema a otro.»
A veces la alegría desbordante se siente como un superpoder, pero cuando es muy intensa puede ser difícil de regular.
La mente funciona a toda velocidad, el cuerpo no descansa, lo que puede llevar a conductas riesgosas.
Puedes preguntarte:
¿De qué estoy escapando con tanto movimiento?
¿Qué pasa si paro?
Recuerda que es posible encontrar equilibrio y vivir la alegría auténtica sin necesidad de extremos.