Mandíbula apretada, tensión en frente, presión en pecho, inquietud corporal, cansancio súbito.
«Me esfuerzo mucho, pero nada sale como quiero.»
«Siento que hago todo bien, y aun así no alcanza.»
«No soporto equivocarme.»
La frustración es señal de que algo que deseábamos no se está dando. Muchas veces nace del esfuerzo: cuando das mucho y sientes que no recibes lo esperado.
Haz una pausa: registra qué esperabas, qué dependía de ti y qué no. La claridad emocional llega cuando dejamos de exigirnos respuestas inmediatas.
Puedes preguntarte:
¿Qué parte de esto dependía realmente de mí? ¿Qué esperaba que no fuera posible?