Pesadez en brazos y piernas, cansancio general, duermo mucho y a deshora.
«Hace días que me cuesta levantarme de la cama.»
«Lloro sin razón y sin poder controlarlo.»
«Nada me motiva, ni siquiera las cosas que antes disfrutaba.»
«Tengo una sensación constante de cansancio, aunque no haga nada.»
La tristeza es natural cuando hay pérdidas o cambios. Pero cuando se vuelve demasiado intensa sin motivo claro, o se prolonga más allá de lo esperable, puede convertirse en un estado que nos bloquea y afecta la vida cotidiana.
Puedes preguntarte:
¿Qué ha sucedido que no me he permitido soltar? ¿Qué duelo no lloré?
Debes saber que es posible aliviar el dolor, recuperar fuerzas y volver a conectar con lo que da sentido a la vida.