Tensión constante en el pecho, cansancio crónico, insomnio, hipervigilancia, dolores de cuello.
«No puedo evitar anticiparme a todo lo que podría salir mal para mi hijo/pareja/amigo.»
«Si no estoy pendiente, siento que algo malo va a pasar.»
«Estoy agotado/a de sostenerlo todo, pero no sé cómo soltar.»
El cuidado desmedido no es ternura. Es miedo disfrazado de amor. No es presencia. Es fusión. Detrás del exceso de cuidado, suele haber miedo a la pérdida, historia de trauma, o necesidad de validación por el rol de «quien salva».
Puedes preguntarte
¿Qué pasaría si dejo que el otro se ocupe de lo suyo? ¿Qué miedo aparece si dejo de sostenerlo todo?
Soltar no es abandono. Es confianza.