Aceleración cardíaca ante la sospecha, nudo en estómago, tensión mandibular, respiración rápida.
«Cuando mi pareja habla con alguien más, me arde el cuerpo.»
«Siento que si no controlo lo que hace, me va a dejar.»
«Necesito saber con quién está, qué hace, a qué hora vuelve.»
Los celos no son solo inseguridad. Son muchas veces una forma de supervivencia emocional aprendida: un intento de asegurarnos un lugar en el mundo del otro. En el fondo, lo que duele no es el otro. Es lo que nos decimos cuando sentimos que dejamos de ser elegidos.
Puedes preguntarte:
¿Qué parte mía se siente amenazada? ¿Qué historia estoy reeditando?
Los celos no piden control. Piden seguridad. Pero no solo del otro: también de ti.