Tensión mandibular, calor interno, opresión en pecho, inquietud al ver logros ajenos.
«Me comparo constantemente y siempre salgo perdiendo.»
«Cuando a otro le va bien, una parte mía se frustra.»
«No puedo evitar revisar lo que tienen otros y pensar por qué yo no.»
La envidia es humana. Cuando aparece, no es fallo moral, sino señal de que hay algo que valoramos y sentimos que nos falta. Duele porque pone delante lo que queremos y no tenemos.
Puedes preguntarte:
¿Qué me está mostrando este malestar? ¿Qué deseo no estoy atendiendo?
Usa esa incomodidad como señal para reconectar con lo que quieres construir.